En una entrevista reciente con Zanny Minton Beddoes, redactora jefe de The Economist, se le preguntó a Elon Musk cómo será el mundo dentro de diez años. Respondió que estará dominado por una IA cuya inteligencia superará la suma de la inteligencia humana, y que «en realidad no habrá nada que la IA no pueda hacer mejor que los humanos, salvo quizá el hecho de ser humanos». El resultado más probable, continuó, es una «era de abundancia asombrosa en la que cualquiera podrá tener todo lo que se le ocurra», una «economía cuasi-infinita» en la que «la magnitud del cambio es indescriptible». Según él, la IA y los robots controlarán la producción de bienes y servicios, generando más de lo que cualquier ser humano podría consumir jamás. La única tarea real que nos queda, en esta visión, es asegurarnos de que la IA tenga buenos valores, se preocupe por la humanidad y sea lo más curiosa y buscadora de la verdad posible.
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Hacia un neohumanismo: un desafío a la «Nueva República» de Elon Musk
