El límite humano entre el poshumanismo y el transhumanismo

Nick Bostrom,  filosofo transhumanista

Nick Bostrom, filosofo transhumanista



El filósofo sueco Nick Bostrom, en su obra Por qué quiero ser un poshumano, se expresa así al plantear la dimensión poshumana: «Acaba de celebrar su 170.º cumpleaños y se siente más fuerte que nunca. Cada día es una alegría. (…) Se comunica con sus contemporáneos utilizando un lenguaje (…) que le permite compartir y debatir pensamientos y sentimientos que los seres humanos no potenciados ni siquiera podrían concebir o experimentar. Cuando juega con sus amigos, siente que cada fibra de su cuerpo y de su mente está al límite de la creatividad y la imaginación, y está creando nuevos reinos de belleza abstracta y concreta que los seres humanos nunca podrían (concretamente) soñar. Siempre está dispuesto a solidarizarse con quienes sufren y a trabajar duro para ayudarles a recuperarse. (…) Las cosas están mejorando, pero ya de por sí cada día es fantástico».

El desarrollo de las tecnologías digitales, las biotecnologías y la IA ha llevado a la investigación filosófica a plantearse preguntas sobre la naturaleza del ser humano, sobre las posibilidades de potenciar las capacidades intelectuales y físicas humanas, sobre la hibridación del ser humano con la máquina (ciborg) y sobre los posibles escenarios que se perfilan a partir de la superación evolutiva de la especie humana. No resulta fácil definir el «poshumanismo» y el «transhumanismo» debido a la pluralidad de perspectivas y matices conceptuales que plantean los distintos autores; en términos generales, el poshumanismo presenta elementos filosóficos que teorizan sobre la superación del antropocentrismo y el paso del ser humano a una nueva etapa evolutiva a través de la hibridación hombre-máquina y hombre-naturaleza; el transhumanismo, que privilegia una visión científica, se centra en la posibilidad de crear un ser humano potenciado con la ayuda de las tecnologías más avanzadas (biotecnologías, nanotecnologías, informática y ciencias cognitivas).

El Papa León XIV, en la encíclica Magnifica Humanitas, al centrar su atención en los relatos propuestos por el poshumanismo y el transhumanismo, llega a las siguientes consideraciones importantes: estas corrientes de pensamiento constituyen «el trasfondo ideológico que impregna algunos centros de poder tecnológico»; en consecuencia, pueden orientar las decisiones en los ámbitos económico, social y político; a través de los medios de comunicación pueden «colonizar el imaginario colectivo», induciendo una visión del futuro centrada en las potencialidades de las nuevas tecnologías, capaces de producir un «hombre potenciado» o un «hombre hibridado» con la máquina, capaz de superar cualquier límite humano, incluidas la enfermedad, el envejecimiento y la muerte.

Es necesario realizar una breve reflexión sobre el concepto de «límite». Etimológicamente, hay dos términos a los que se puede hacer referencia: «limes» significa «frontera» y «limen» significa «umbral»; el «límite» puede ser aquello que delimita o aquello que abre nuevos espacios.

He consultado a la IA sobre el límite del ser humano en el poshumanismo y el transhumanismo; a continuación, reproduzco literalmente la respuesta:

El poshumanismo: el límite como fin del antropocentrismo

  • Crisis de lo humano: el ser humano ya no es el centro del mundo

  • Fusión con el sistema: la subjetividad humana se disuelve en una red compleja junto con las máquinas y el entorno

  • Superación ontológica: cae la idea de la esencia humana; la identidad se fragmenta en formas de vida híbridas o digitales

El transhumanismo: el límite como obstáculo que hay que corregir; los límites físicos y cognitivos (enfermedad, envejecimiento, muerte) como barreras negativas que hay que derribar**

  • Potenciación continua: la tecnología mejora el rendimiento humano

  • Cuerpo modificable: el cuerpo se convierte en un proyecto abierto, un conjunto de datos que hay que optimizar o sustituir

Trascendencia tecnológica: el objetivo final es la condición posbiológica (cyborg) para alcanzar la inmortalidad terrenal.

Recordemos las técnicas, ya en uso en Estados Unidos, de congelación rápida (a una temperatura de 196 grados bajo cero) tras la muerte; en los laboratorios de Alcor More, los cadáveres crioconservados se definen como «pacientes en estado de biostasis» .

Interpretado desde estas perspectivas, el límite no es «el lugar en el que el ser humano madura y se abre a la relación», como afirma León XIV en la Magnifica Humanitas, sino el lugar de la negación del límite y, naturalmente, del dolor y del fracaso propios de la experiencia humana. El carácter limitado del ser humano lo abre a la relación, a la búsqueda de la verdad y a la trascendencia. «El ser humano no florece a pesar del límite, sino a través del límite». La encíclica nos invita a reflexionar sobre el valor del límite para redescubrir nuestra humanidad y sobre el peligro de considerar al ser humano como un ser hecho de materia que puede manipularse o reprogramarse.

Las personas frágiles podrían considerarse inútiles, un obstáculo para el perfeccionamiento de la especie. Es en las situaciones límite, en la enfermedad, en la finitud, en la muerte donde el hombre descubre su naturaleza compasiva, su capacidad de amar, pone a prueba su fe en Dios y experimenta su condición de criatura, su pobre y magnífica humanidad.

Son esclarecedoras las palabras del Papa: «Es necesario distinguir con claridad: una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional, y otra muy distinta es dejarse guiar por un imaginario que menosprecia el límite y promete una “salvación” puramente técnica».

«Dios habla a cada uno únicamente antes de que sea creado; después, camina con él en silencio en la noche. (…)
Impulsado por su entendimiento,
llega hasta el límite de su anhelo;
déme un manto.
(…) Deje que todo le suceda: belleza y terror.
Siempre hay que seguir adelante: ningún sentimiento está jamás demasiado lejos.
No permita que se separe de mí.
Cerca está la tierra, a la que se llama vida. La reconocerá por su solemnidad.
Deme su mano».
(Rainer Maria Rilke)




N. Bostrom, Why I Want to Be a Posthuman When I Grow Up en B. Gordijn, R. Chadwick (eds.), Medical Enhancement and Posthumanity, Berlín-Nueva York, Springer 2008, p. 113, citado por G. Cucci S.J., Postumano e Transumano. L’antropologia del futuro? in La Civiltà Cattolica, 2022, n.4130.

León XIV, Magnifica Humanitas, ed. LEV, 2026** (n.º 115, 116, 117, 118, 120).

Cómo citar este artículo
Cristina Scorrano. (2026, 17 de septiembre). El límite humano entre el poshumanismo y el transhumanismo. Rielo Institute for Integral Development. https://riidblog.org/es/post/17-09-2026/


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