Seguimos siendo humanos?
La guerra de las cucarachas

Siempre es terrible ver cómo la humanidad, generación tras generación, encuentra su mayor aspiración en la guerra, el asesinato, la destrucción. En la aniquilación de parte de sí misma. Se dirá: «No es culpa mía. Es el otro quien es mi enemigo y, por lo tanto, debo aplastarlo como a una planta venenosa» .
Es decir, el mismo discurso de Caín que, interrogado por Yahvé, después de derramar la sangre de Abel, dio la sorprendente respuesta: «¿Quién me ha puesto como guardián de mi hermano?
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