La reconciliación, como componente fundamental de los proyectos de construcción de la paz, a menudo no se considera una prioridad; imaginar la reconciliación junto con la filantropía les parecerá absurdo a muchos. Intentemos replanteárnoslo: el «dinero» es el motor de todo, grande o pequeño, significativo o insignificante. Todo es una mercancía que requiere una transacción monetaria de mayor o menor valor. El uso del dinero es una manifestación simbólica del significado, el compromiso y la dedicación que atribuimos a cualquier actividad en la que nos involucramos, ya sea material, emocional o intelectual. La construcción de la paz es un proyecto que dura toda la vida y está en constante evolución, con muchos componentes: algunos muy visibles, otros no; algunos demostrables, otros muy sutiles, pero cruciales.
[Leer más]Reconciliación y filantropía: hermanos por casualidad
