El árbol estéril de la democracia
¿Por qué nos sentamos continuamente bajo este árbol estéril? ¿Por qué no lo maldecimos, como Cristo maldijo la higuera estéril que no le dio fruto cuando tenía hambre?

El mundo tiene hambre. Anhelamos justicia y paz. Nacemos en un estado de hambre, separados de nuestra madre y abandonados en un mundo cruel como mendigos huérfanos. Cada día nos roban nuestra paz. Nuestra energía y nuestra alegría son devoradas día y noche para alimentar las máquinas extractoras de este mundo: el industrialismo, el capitalismo, el consumismo. Brutalizados, ¿a quién podemos recurrir en este mundo en busca de justicia? A nadie.
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